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Reino Unido obliga a los veterinarios a publicar sus precios mientras el mundo redefine el cuidado de las mascotas

ZooMinder·March 25, 2026
Reino Unido obliga a los veterinarios a publicar sus precios mientras el mundo redefine el cuidado de las mascotas

La cuenta pendiente

El lunes, la Autoridad de Competencia y Mercados del Reino Unido hizo algo que ningún organismo gubernamental había hecho a esta escala: ordenó a todas las clínicas veterinarias del país publicar sus precios — o enfrentar consecuencias. Las tarifas de recetas se limitarán a £21 por el primer medicamento y £12,50 por cada uno adicional. Cualquier tratamiento que supere las £500 requerirá un presupuesto por escrito y desglosado. Y para diciembre, cada clínica deberá revelar públicamente quién es su verdadero propietario — una reforma apuntada directamente a un mercado donde la consolidación corporativa ha absorbido silenciosamente a las clínicas independientes sin que los dueños de mascotas lo supieran.

Las reformas, que serán legalmente vinculantes a partir del 23 de septiembre de 2026, son la conclusión de una investigación exhaustiva que determinó que los honorarios veterinarios en el Reino Unido han aumentado casi al doble del ritmo de la inflación en los últimos años. Para los 12 millones de hogares con perros y 11 millones con gatos en Gran Bretaña, el anuncio se sintió como algo largamente esperado.

Pero la intervención británica no ocurre de forma aislada. En toda Europa, Asia y América, se está desarrollando un ajuste de cuentas notablemente sincronizado — sobre cuánto cuesta el cuidado de las mascotas, quién controla la economía de los animales de compañía y qué derechos deberían tener los propios animales. Las noticias de esta semana desde nueve países revelan un mundo que enfrenta, a menudo de manera simultánea, las mismas preguntas incómodas sobre las criaturas que decimos querer más.

Cuando amar a tu mascota significa no poder pagarla

Las reformas británicas serían significativas por sí solas, pero aterrizan en un contexto global que les da una resonancia particular. En Alemania, donde 34 millones de mascotas habitan en casi la mitad de los hogares, las asociaciones veterinarias se preparan para el resultado opuesto. La GOT — el baremo oficial de honorarios veterinarios de Alemania — será sometida a una evaluación formal del gobierno en el segundo trimestre de 2026, y el presidente del Bundesverband Praktizierender Tierärzte ya declaró que la profesión se "opondrá vehementemente a cualquier reducción de tarifas" y que los precios "deben seguir subiendo".

El salario bruto medio de un veterinario empleado en Alemania es de 4.650 euros mensuales — respetable, pero difícilmente lujoso considerando los años de formación requeridos. Las consultas simples ya cuestan entre 30 y 80 euros, y las operaciones complejas pueden alcanzar los 2.500 euros o más. Para los dueños de mascotas que esperan un alivio, la evaluación podría entregar exactamente lo contrario.

En un mundo donde una cirugía rutinaria puede costar más que un mes de alquiler, la pregunta ya no es si la gente ama a sus mascotas — sino si puede permitirse hacerlo.

En Rusia, los dueños de mascotas gastan un promedio de 4.482 rublos mensuales (aproximadamente $45), y el mercado de servicios veterinarios alcanzó un récord de 60.000 millones de rublos en 2025. Sin embargo, solo aproximadamente un tercio de los 80 millones de mascotas de Rusia están vacunadas — una brecha impulsada en parte por el costo, pero también por la ausencia, hasta ahora, de cualquier sistema para rastrear quién posee qué animal. Eso está a punto de cambiar drásticamente.

Mientras tanto, en Chile, el mercado de cuidado de mascotas se ha disparado hasta los 1.940 millones de dólares — un aumento del 77% en solo cinco años — y el número de tiendas de mascotas se ha triplicado desde 2019. Los dueños chilenos gastan hasta 100.000 pesos (unos $100) mensuales por mascota. Y en Japón, a pesar de una población de mascotas que se reduce lentamente, se proyecta que el mercado veterinario casi se duplique de $2.900 millones a $4.800 millones para 2034, impulsado por mascotas envejecidas que necesitan manejo de enfermedades crónicas y un sector de seguros para mascotas en expansión.

El patrón es claro en todos los mercados: la gente gasta más, a menudo mucho más, y la infraestructura del cuidado de mascotas — desde la transparencia de precios hasta el acceso a seguros y la competencia farmacéutica — lucha por seguir el ritmo de lo que se ha convertido, para millones de familias, en un gasto innegociable.

Un punto positivo para los dueños de perros: Elanco Animal Health se prepara para lanzar comercialmente Befrena (tirnovetmab), una nueva inyección de anticuerpo monoclonal anti-IL31 para la dermatitis alérgica canina, aprobada por el USDA a finales de diciembre de 2025. Con intervalos de dosificación de seis a ocho semanas, frente a las cuatro a ocho semanas del Cytopoint de Zoetis que domina el mercado, un segundo competidor en este espacio podría eventualmente ejercer presión a la baja sobre una de las razones más comunes — y más costosas — por las que los perros visitan al veterinario.

La crisis de refugios que nadie vio venir

Si el costo de mantener una mascota está tensionando a las familias, el costo de renunciar a una está tensionando algo completamente distinto: los refugios de animales del mundo.

Un estudio publicado este mes por la Universidad de Bristol, en colaboración con Reaseheath College y University College Dublin, reveló que las tasas de eutanasia de perros callejeros en el Reino Unido se han más que triplicado en solo tres años — del 1,9% en 2021 al 6,3% en 2023. Los ingresos a refugios aumentaron de 16.310 a 23.287 perros en el mismo periodo. Aunque las tasas de adopción mejoraron del 41% al 53%, el volumen absoluto está desbordando un sistema en el que solo el 27% de las autoridades locales tienen políticas de bienestar escritas.

Una dinámica de razas específica está en juego: la prohibición del XL Bully en el Reino Unido, promulgada a principios de 2024, ha provocado una ola de entregas. Las razas tipo bull ahora dominan las poblaciones de refugios, permanecen más tiempo y son más difíciles de colocar — creando un cuello de botella que empuja a todo el sistema hacia la crisis.

Al otro lado del Atlántico, el panorama no es mejor. Aproximadamente 5,8 millones de perros y gatos ingresaron a refugios y rescates estadounidenses en 2025. Las adopciones bajan. Los ingresos suben. Algunas instalaciones han recurrido a alojar animales en jaulas improvisadas, baños convertidos y oficinas del personal. A medida que los refugios municipales restringen el ingreso, ha surgido una crisis secundaria: rescates informales y organizaciones sin fines de lucro que intervienen con buenas intenciones pero recursos limitados, rozando a veces situaciones de acumulación compulsiva sin supervisión alguna.

En Rusia, un escándalo en un refugio de la región de Arjángelsk dejó al descubierto las consecuencias de la negligencia institucional. Una investigación en una instalación en la aldea de Povrakulskaya encontró perros encadenados al aire libre en temperaturas bajo cero, gatos hacinados en jaulas diminutas, animales sobre heces congeladas sin cama ni agua. Un brote de parvovirosis obligó a una cuarentena. Se evalúan acciones penales bajo el Artículo 245 del Código Penal ruso — crueldad animal.

La crisis de refugios no es un problema local con causas locales. Es un fenómeno global impulsado por las mismas fuerzas en todas partes: costos crecientes, inestabilidad habitacional y el lento desmoronamiento del boom de adopciones de la pandemia.

Y en Bolivia, la ciudad de El Alto enfrenta su propia realidad estremecedora: aproximadamente 270.000 perros, de los cuales unos 100.000 viven en la calle. El municipio está socializando un anteproyecto de ley de tenencia responsable que obligaría al registro en el Centro Municipal de Zoonosis y establecería sanciones bajo la Ley 700 existente — pero la distancia entre la legislación y la magnitud del problema sigue siendo enorme.

Una ola legislativa de Ámsterdam a Sacramento

Si 2025 fue el año en que los gobiernos empezaron a notar la crisis de bienestar animal, 2026 es el año en que empezaron a legislar. Y la amplitud de las nuevas leyes es notable.

Los Países Bajos hicieron historia el 1 de enero al convertirse en el primer país del mundo en prohibir la tenencia de gatos con orejas plegadas y gatos sin pelo — incluyendo Scottish Fold y Sphynx. La fundamentación es científica: los gatos de orejas plegadas sufren osteocondrodisplasia, un defecto genético del cartílago que causa dolor crónico, rigidez articular y posible parálisis. Los gatos sin pelo no pueden regular adecuadamente su temperatura corporal y carecen de bigotes, lo que deteriora su experiencia sensorial. Los propietarios actuales pueden conservar sus gatos hasta su muerte natural (siempre que hayan sido microchipados antes de la prohibición), pero criar, vender, exhibir o adquirir nuevos ejemplares conlleva una multa de 1.500 euros.

La medida holandesa forma parte de una agenda europea más amplia. Se está ultimando una nueva Ley Europea de Perros y Gatos, con normas más estrictas para la cría y el comercio, y microchipado obligatorio para todos los perros y gatos de la UE — vinculado a bases de datos nacionales y europeas.

En Rusia, las reformas paralelas son aún más radicales. A partir del 1 de septiembre de 2026, todos los gatos y perros deberán estar registrados en el sistema federal FGIS "VetIS", identificados con microchips, placas o collares a cargo del propietario. Simultáneamente, la Duma Estatal ha avanzado un proyecto de ley de registro de criadores — respaldado por 34 diputados — que crearía una organización nacional unificada para mantener un registro, establecer estándares de cría y cerrar efectivamente el mercado gris de venta de cachorros sin documentación. Y un proyecto separado propone aumentar las multas por crueldad animal de 80.000 a 1.000.000 de rublos — un incremento de doce veces — con hasta cinco años de trabajos forzados para las peores infracciones, incluido el envenenamiento deliberado de perros en espacios públicos.

En Estados Unidos, una cascada de nuevas leyes estatales entró en vigor a principios de 2026. California prohibió la extirpación de garras en gatos, vetó la venta a través de intermediarios de criaderos industriales y promulgó la "Ley Jerry" que responsabiliza a los dueños por no proporcionar atención médica deliberadamente. Florida lanzó una base de datos pública de infractores por crueldad animal e hizo de abandonar mascotas durante emergencias un delito grave. La "Ley de Avery" en Ohio autoriza a los tribunales a ordenar la eutanasia cuando un perro mata sin provocación. Y en una medida que conecta directamente el bienestar animal con la política de vivienda, California ahora exige a los propietarios de viviendas sociales permitir al menos una mascota, con el "alquiler por mascota" limitado y los depósitos reembolsables.

Incluso los animales de circo en Alemania obtuvieron nuevas protecciones: desde el 1 de marzo de 2026, nuevos estándares federales dictan tamaños mínimos de recintos, iluminación, estructuras de enriquecimiento y ventilación para animales en circos, zoológicos y delfinarios — mientras un proyecto de ley para prohibir completamente los animales en circos continúa su lento avance en el Bundestag.

La revolución tecnológica en el cuidado de mascotas

Mientras los gobiernos regulan, el sector privado innova — en ningún lugar con más agresividad que en China, donde el mercado de mascotas superó los 310.000 millones de yuanes ($43.400 millones) en 2025.

PILTON, una startup china respaldada por el Estado, ha distribuido más de 10.000 unidades de cápsulas inteligentes para mascotas a 14 países. Estas cápsulas climatizadas cuentan con regulación de temperatura de precisión (±1°C), circulación de aire con esterilización UV y cámaras con inteligencia artificial con monitoreo desde el smartphone. Lo más llamativo: la mayor cadena de restaurantes de hotpot de China, Haidilao, las ha instalado en más de 70 locales — permitiendo a los comensales dejar a sus mascotas en cápsulas monitorizadas y climatizadas mientras cenan. Es una solución singularmente china a un problema universal: ¿qué haces con tu perro cuando sales a cenar?

En el CES 2026 de Las Vegas, la empresa china PETKIT demostró areneros inteligentes con inteligencia artificial que detectan anomalías en los patrones de micción — alertando, por ejemplo, cuando los viajes de un gato al arenero saltan de seis a doce por día, sugiriendo una posible infección urinaria. Los productos inteligentes para mascotas en China crecen a una tasa anual compuesta del 38,7%.

En Chile, la tecnología se encontró con la respuesta a desastres cuando voluntarios crearon animalesperdidos.cl, una plataforma impulsada por inteligencia artificial para reunir mascotas separadas de sus familias durante los devastadores incendios forestales del verano que arrasaron más de 35.000 hectáreas en las regiones del Biobío y Ñuble. La plataforma registró más de 500 mascotas perdidas y logró 85 reencuentros — y sigue activa meses después, testimonio tanto de la escala del desplazamiento como del poder de las soluciones tecnológicas ciudadanas.

Animales olvidados, vínculos que no se olvidan

Algunas de las historias más poderosas de esta semana no tratan sobre mercados ni legislación. Tratan sobre el vínculo entre humanos y animales puesto a prueba por la catástrofe.

En Japón, pocos días después del 15.° aniversario del desastre de Fukushima, medios internacionales perfilaron a Toru Akama, un exempleado de la central nuclear de 63 años que ha dedicado década y media a cuidar mascotas abandonadas cuando 154.000 residentes evacuaron la zona de exclusión. Comenzó acogiendo 40 perros, luego 50. A lo largo de los años, ha encontrado familias adoptivas para más de 1.000 animales, gastando casi toda su indemnización por el desastre en su cuidado. Actualmente vive con 47 gatos y 7 perros — y su mayor preocupación es encontrar un sucesor. "Yo también estoy empezando a envejecer", declaró a AFP.

En Cochabamba, Bolivia, las autoridades allanaron el mercado La Pampa y rescataron 34 animales — 32 perros y 2 gatos — hacinados en cajas de cartón y contenedores para pollos en un depósito sin ventilación, ninguno vacunado contra la rabia, todos destinados a la venta ilegal. Era al menos el segundo operativo en el mismo lugar en seis meses.

Y en Alemania, un cachorro importado desde Rusia murió de rabia en un refugio de Renania-Palatinado — el primer caso en un país que está libre de rabia desde 2008. El certificado de vacunación del cachorro estaba falsificado; la autopsia reveló que era significativamente más joven de lo declarado, lo que significa que cualquier vacunación habría sido ineficaz. El cachorro había mordido a su dueño antes de morir. La policía criminal investiga, y las asociaciones veterinarias exigen una represión urgente contra el tráfico ilegal transfronterizo de cachorros.

Qué significa todo esto

Si damos un paso atrás respecto a los titulares individuales, emerge una imagen coherente. El mundo se encuentra en medio de una recalibración sin precedentes de la relación entre los humanos y los animales de compañía. Las poblaciones de mascotas son enormes — 80 millones en Rusia, 34 millones en Alemania, 16 millones solo en Chile. Los mercados están en auge, con el cuidado global de mascotas valorado en 273.000 millones de dólares y en camino hacia los 428.000 millones para 2032. La tecnología está transformando todo, desde el diagnóstico hasta la respuesta ante desastres.

Pero los sistemas que construimos para sostener todo esto — precios veterinarios, capacidad de refugios, supervisión de la cría, protecciones legales — fueron diseñados para un mundo donde las mascotas eran propiedad, no familia. Las reformas que barren desde Westminster hasta Moscú y Sacramento son, en esencia, la infraestructura del afecto alcanzando por fin la realidad del apego.

Para el dueño de mascota que lee esto con su café de la mañana, la conclusión es a la vez reconfortante y aleccionadora. Los gobiernos finalmente están prestando atención. Los precios podrían volverse más transparentes, los criadores más responsables, los refugios más respaldados. Pero la tensión fundamental permanece: amar a un animal es gratis; cuidarlo adecuadamente no lo es — y en la brecha entre esas dos verdades es donde vive cada historia de este reportaje.

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